Qué es un CFD y cómo funciona

Muchos nuevos inversores se preguntan por la naturaleza de los contratos por diferencia o CFD, acrónimo derivado de su nombre en inglés, Contract for Difference. Vamos a ver con más detalle qué son, cuál es su operativa y cuáles son sus particularidades.

Qué es un contrato por diferencia

Los CFDS o contratos por diferencia son instrumentos financieros ampliamente utilizados, en la actualidad, para invertir en bolsa. Como su nombre indica, se trata de un contrato finito, que establece dos partes. Por norma, el inversor y el intermediario financiero, mediante el cual el bróker se compromete a pagar la cantidad derivada del diferencial de precio entre la apertura y el cierre de la posición.

Es decir, que en este tipo de contratos queda estipulado que el vendedor tiene que pagarle al comprador la diferencia entre el precio final e inicial del activo subyacente. Aunque cabe señalar que este diferencial no siempre está a favor del inversor.

Al adquirir un CFD no se está comprando la propiedad del activo en sí, sino que los CFDs funcionan como derivados financieros que te dan la posibilidad de especular con el precio de activos que cotizan en cualquier mercado financiero. De este modo, puedes obtener beneficios, independientemente de si los valores que representan tienen tendencias alcistas o bajistas.

Como es lógico, el intermediario cobra una comisión por la apertura de tales posiciones, que se llama spread, y que grava, en función del instrumento de negociación, la cesión del capital necesario para comerciar.

Firmar un CFD supone acceder al pago de esta comisión y otra de mantenimiento por cada día que el acuerdo permanezca abierto. Asimismo, podría haber otras comisiones recogidas en el contrato y que afectasen, igualmente, al precio final del producto financiero. También el intermediario bloquea un porcentaje del valor total de la inversión en concepto de garantía, un margen de mantenimiento cuya cuantía difiere en función de la capacidad de apalancamiento que permita la entidad financiera.

Para que lo veas más claro: si un broker permite un apalancamiento de 1:500, podrás invertir 500 euros por cada euro que acomodes en concepto de depósito.

En estos casos, si las transacciones resultan exitosas, puedes multiplicar exponencialmente tus ganancias a partir de muy poco capital. Pero lo mismo ocurre en caso de no resultar como esperabas, solo que en tal situación, registrarás una pérdida considerable.

Ciertamente, es uno de los factores de riesgo más claros de esta figura de inversión. Es vital, por tanto, que seas capaz de calcular el riesgo implícito en la apertura de un CFD y que dispongas en todo caso de capital suficiente para afrontar las posibles pérdidas.

Sin embargo, la inversión en este tipo de activos ha posibilitado la entrada en el mercado de muchos traders con talento sin interés en la tenencia de acciones o de cualquier otro valor.

Ventajas e inconvenientes de operar con CFD para invertir en bolsa

Conviene recordar que un contrato por diferencia implica que, cuando inviertes, no estás comprando un valor. Lo que haces es suscribir un contrato con un tercero para pagar por la diferencia del valor de compra y venta como ya hemos mencionado. Si la diferencia es positiva, obtendrás beneficios y, de lo contrario, te corresponderá asumirla. A esta forma de operar, es decir, al apalancamiento, se le atribuyen las siguientes ventajas:

1. Menor inversión de partida y cantidad variable

Para invertir en CFDs necesitas menos dinero que si lo hicieses en valores de bolsa tradicionales. Por lo tanto, es una opción interesante para aquellas personas que dispongan de recursos limitados. Aproximadamente, para poder abrir una posición solo tendrás que aportar entre el 5 y el 10 % de lo que vale la acción subyacente.

Lo cierto es que la operativa con CFDs es variable, en tanto en cuanto puedes invertir la cantidad que desees. En Reino Unido este producto se generalizó para los pequeños inversores en el 2000 y en España se extendió a partir de 2000-2007. Este producto financiero es una de las opciones más interesantes para el inversor novel y una de las formas más importantes de hacer trading.

2. Operaciones a muy corto plazo

Independientemente de que ganes o pierdas, los CFDs son operaciones en bolsa concebidas para que se liquiden el mismo día. Por lo tanto, no tendrás el dinero inmovilizado durante meses antes de darle un valor. El hecho de que aumentase la contratación de estos productos año tras año, ha favorecido que puedas ganar dinero con este tipo de operaciones.

Por otro lado, permite realizar operaciones tanto de compra como de venta, es decir, que podrás ganar dinero con las caídas de activos. Esto suele ser uno de los puntos más difíciles de entender por los inversores. No obstante, si nos ceñimos a la definición del diferencial de precio, tiene sentido asumir que esta diferencia pueda darse a la baja.

3. Ahorro de costes y exposición limitada de capital

A la hora de invertir es importante comprobar si los costes de impuestos hacen que sea más conveniente suscribir un contrato de CFDs o comprar la acción subyacente. Aunque variará en función de las tasas que se impongan en un territorio, lo habitual es que te compensen los CFDs si vas a tener el activo menos de 3 meses.

La exposición limitada del capital es otro de los atractivos más destacados de los CFD. Es cierto que hay traders que aprovechan este recurso en casos determinados y, por otro lado, mantienen su propia cartera de valores en propiedad, mientras otros prefieren servirse del apalancamiento para abrir posiciones de mayor calado.

4. Tasa de ganancia más alta

Es importante que digamos que esta es una arma de doble filo porque, de la misma manera que puedes ganar más, también puedes perder en mayor medida. En cualquier caso, en una operación exitosa podrías ganar hasta 10 veces lo invertido en una operación de apalancamiento. Si lo gestionas bien, cundirá más tu capital.

5. Operar en bolsa en varios mercados con la misma cuenta

Los contratos de derivados CFDs se pueden aplicar en contextos diversos, tanto en valores bursátiles como en commodities, índices generales e incluso divisas (Forex). Tienes la posibilidad de realizar operaciones en el mercado sin necesidad de cambiar.

6. Equivalencia con lo que sucede en el mercado

Operar con CFDs es una posibilidad interesante para aquellas personas que buscan un producto que se corresponda con las fluctuaciones reales de la bolsa. A diferencia de otros productos financieros como los warrants o las opciones, en este caso hay una equivalencia clara con lo que sucede en el mercado. Por otra parte, tienes las opciones de abrir posiciones de compra (long) o de venta (short) y ganar en ambos casos.

Tipos de operaciones que se pueden realizar con CFDs

Independientemente del tipo que escojas como inversor, puedes obtener ganancias. Así, en caso de que haya una alta probabilidad de que el valor de cierto activo suba en el futuro, puedes abrir una posición en largo o, de manera contraria, ir en corto cuando preveas que el valor del activo va a caer.

Por otro lado, una vez que abras un CFD, puedes cerrar la posición cuando lo creas conveniente; solamente es necesario que exista una contraparte en el mercado. Por lo tanto, se puede decir que los CFDS no tienen fecha de vencimiento en este contexto.

No obstante, debes tener en cuenta que si el valor del activo se comporta de modo diferente a tu análisis precedente, perderás en función de la diferencia entre el precio de apertura y de cierre.

En este caso, su monto corresponderá con el grado de variación del precio del activo. A la hora de predecir el riesgo, la volatilidad del mercado en el que decidas invertir tiene una influencia determinante.

La versatilidad de los CFDS hace que sean ampliamente utilizados en la realización de estrategias de cobertura de carteras diversificadas, para protegerlas si en el mercado ocurren movimientos contrarios al esperado.

Antes de comprar un CFD, debes realizar un análisis previo que te permita escoger el que mejor se adapta a tus necesidades. Fundamentalmente, ten en cuenta que, en ocasiones, cuando tienen poco volumen, no se encuentran en corto, y en algunos casos no permiten el apalancamiento. Asimismo, para usar este último recurso debes realizar una gestión responsable de tu capital y aprovechar las ventajas que te reporta el empleo de las stops de protección.

Los CFDS gozan de una amplia aceptación por los trader hoy día. De este modo, si te decides por invertir en los mercados financieros, estos instrumentos te permitirán alcanzar una alta rentabilidad.

Con un curso para invertir en bolsa tendrás acceso a conocimientos troncales sobre los contratos por diferencia; asimismo, podrás desarrollar las destrezas que te permitirán conseguir beneficios a partir de operaciones con ellos. No lo dudes, suscríbete al Club BPT.

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