inversion en acciones

El trading y la inversión con acciones

Los traders que centran su operativa en las acciones tienen unas metodologías bastante distintas a los que prefieren los índices, las materias primas y las divisas. Básicamente, el trading de acciones es menos rápido.

Aquí no caben estrategias de scalping y tampoco es un mercado demasiado dado al day trading: estaríamos más bien ante estrategias de swing trading (que duren días o semanas), que en el caso de que se dilaten por encima de unas cuantas semanas, convergerían más bien con el concepto más puro de “inversión”.

Otra cuestión importante a destacar está en que el apalancamiento suele ser muy inferior en la operativa sobre acciones. En muchos casos se usan CFDs; otros inversores suelen utilizar lo que se denomina “compra a crédito”, en la que el bróker financia la compra con algo de apalancamiento; y en muchas ocasiones vemos también operativa sin apalancamiento, comprando el título directamente al contado.

En cuanto al tipo de análisis que se suele utilizar para decidir en qué acción y cuando se deben ejecutar las posiciones, el uso de indicadores y osciladores suele dar aquí un paso atrás (o por lo menos, se matiza y simplifica), en favor del chartismo o del price action. Todo lo anterior es una aproximación o generalización: desde luego que existen multitud de variantes y traders que explicarían mil casos distintos.

Del trading a la inversión

Si continuamos estirando el swing trading y nos acercamos hacia un concepto de “inversión” más puro en acciones (en el que posiblemente no sólo se tenga en cuenta el análisis técnico, si no que también utilicemos pinceladas del análisis fundamental), aparecen otra serie de conceptos que debemos de tener claros, o cuanto menos, entender en qué consisten.

Y es que las acciones se suelen agrupar en distintas categorías atendiendo a distintos planos, que suelen presentar características comunes.

Una primera lectura podría ser agrupar las acciones en función de la naturaleza del negocio de las compañías. Así, podríamos hablar de compañías financieras (bancos y aseguradoras), cíclicas profundas (químicas, mineras, petroleras o papeleras), semicíclicas (de defensa, constructoras, industriales, transportes), de consumo cíclico (automovilísticas, hoteleras, minoristas, bienes de lujo), defensivas (concesiones, alimentación y bebidas, supermercados, telecomunicaciones, eléctricas, farmacéuticas y de salud) y acciones de crecimiento rápido (informática, medios de comunicación, semiconductores, tecnológicas).

Cada uno de estos sectores tiene un comportamiento muy distinto en función de si la tendencia de los mercados es alcista o bajista, si las perspectivas económicas son más o menos prometedoras, o si los tipos de interés están subiendo o bajando.

Otra cuestión a la que suelen atender mucho los traders e inversores en acciones es al dividendo. Hay algunos inversores que muestran un gran interés en las acciones que reparten un gran dividendo; otros que buscan más bien la seguridad y crecimiento del mismo (más que su tamaño), otros que le dan una importancia más relativa, y otros que no le dan ninguna importancia.

Hay que tener en cuenta que cuando una compañía paga dividendo, lo descuenta del precio de la acción, por lo que se puede entender que la cantidad que el inversor se embolsa en el momento, se resta de la subida del precio de la acción, en una especie de “lo comido por lo servido”.

En general, los sectores que más dividendo pagan son los defensivos: empresas maduras que tienen difícil crecer demasiado, y cuya cuenta de resultados es bastante estable independientemente del ciclo económico. Mientras que las empresas de más rápido crecimiento suelen ser las menos generosas a este respecto, puesto que consideran que les puede resultar más interesante invertir sus capitales en el propio crecimiento del negocio.

Inversión de acciones: otras segmentaciones

Desde el punto de vista de los analistas (fundamentales) de las compañías, se suele hablar mucho de tres tipos distintos de compañías: value, growth y quality.

Las empresas “value” son aquellas que, según los sistemas de valoración de la mayoría de analistas fundamentales, cotizan baratas o con descuento, y por tanto, tienen un claro potencial de subida hasta alcanzar el precio objetivo que los analistas les asignan.

Las empresas “growth” son básicamente aquellas que tienen un negocio que está creciendo deprisa, y que por tanto, su precio está subiendo con fuerza en paralelo, al margen de comparar la cotización actual con la valoración teórica. En muchas ocasiones, estas compañías cotizan por encima del precio objetivo que los propios analistas les asignan.

El colectivo “quality” hace mención a empresas que históricamente tienen un negocio muy sólido (con una ventaja competitiva), y que suelen presentar beneficios crecientes año tras año, aunque éstos no crezcan a un ritmo espectacular.

Podemos encontrar compañías que podrían pertenecer a cualquiera de estas tres categorías en todos los sectores de valores.

Ratios para analizar las acciones

Los analistas fundamentales suelen utilizar distintas formas de analizar las compañías y distintas herramientas para hacerlo. La más típica es el descuento del flujo de caja, en la que se intenta incorporar a la valoración los flujos que generará el negocio de la compañía en el futuro.

Un ratio muy utilizado es el PER, que es el resultado de dividir el beneficio que se prevé dará la compañía a X meses vista entre el precio actual. Es posiblemente el ratio de valoración más utilizado y popular, pues nos da una visión de si la compañía cotiza “cara o barata”, pese a ser demasiado simplista y obviar demasiados matices.

El ratio del precio / valor en libros es otra métrica sobre la carestía de la cotización de la compañía, al igual que el ratio del Valor Neto Contable / Suma de partes de la compañía, o el Valor empresarial / Ebitda (que podríamos definir como el resultado del negocio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones).

En definitva, las acciones son el activo subyacente de los índices y de otros productos de inversión, como los fondos o los ETFs. Es interesante conocer algunas cuestiones básicas de su funcionamientos, aunque los traders prefieran centrarse más en otros mercados más cortoplacistas y puramente especulativos.

Conclusiones

Como venimos comentando, en el mercado de acciones, muchos traders pasan a ser inversores, al alargar mucho más los plazos de la operativa, reducir el apalancamiento utilizado y prestar atención a cuestiones más allá del puro análisis técnico.

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